4 de septiembre de 2013

La lucha de los maestros es síntoma y no la enfermedad que hunde a México por Rubén Luengas

La lucha de los maestros es síntoma y no la enfermedad que hunde a México:
por Rubén Luengas

Los quieren invisibles, allá lejos, en sierras y poblados a los que pertenece "toda esta bola de huevones". Que se "pongan a trabajar, tienen secuestrada nuestra ciudad y no podemos permitirlo".

Eso dicen muchos habitantes de la Ciudad de México que exigen la intervención de la policía para que los maestros disidentes que acampan en el Zócalo sean desalojados por la fuerza. El dirigente del Partido Acción Nacional (PAN), Gustavo Madero, pidió el uso de tanquetas de agua contra los maestros poniendo a Chile como ejemplo: “Yo veo en Chile el uso del agua como una manera de disolver alguna expresión o manifestación violenta cuando se llega a esos extremos”.

Lo que Madero y muchos mexicanos parecen no entender, es que la protesta de los profesores, que en efecto provoca aún más caos en la capital, es síntoma y señal de alerta de lo que pudiera llegar a estallar en el país, pues no hay furia equiparable a aquella que nace de la humillación crónica, y nadie que tenga un mínimo de conocimiento de la realidad mexicana, puede negar que millones de personas en México han sido y siguen siendo víctimas de dicha humillación.

No se equivocan los que ven en México "una dictadura hormiga que va capturando los espacios y cerrando la pinza". El libro, "La trampa de la globalización. El ataque contra la democracia y el bienestar", de Hans-Pefer Martin y Harald Schumann, narra cómo en septiembre de 1985, quinientos expertos se reunieron en San Francisco a puerta cerrada para estudiar el panorama del siglo XXI. Sus predicciones fueron aterradoras: en el futuro, el 80 por ciento de la humanidad tendrá que vivir a expensas del 20 por ciento restante: "No habrá puestos de trabajo para más". Quienes toman las decisiones en los multimillonarios fondos de inversión y las grandes multinacionales dan "jaque mate a los Estados nacionales y los políticos actúan como si sólo pensaran en dar carta blanca a las fuerzas económicas más brutales, renunciando a toda regulación". Vamos a un mundo de guetos para ricos y enormes ciudades para los pobres.

Ese es el contexto internacional de fondo de la protesta del movimiento magisterial contra todo el paquete de reformas impulsadas desde Los Pinos."Ni los ven ni los oyen". Son parte de la masa sobrante que deberá ser ofrecida en sacrificio al "todo poderoso rey mercado" cuya gramática le rinde culto a una de las palabras más sagradas de su vocabulario: Competitividad.

La reforma educativa , escribió Pablo Moctezuma Barragán, "tiene como propósito cancelar derechos laborales y la permanencia en su empleo de millones de maestros y de pasar los costos de la educación a los padres de familia, con lo que han llamado "autonomía de gestión", que niega la educación gratuita y, por lo tanto, el Artículo 3 de la Constitución. El objetivo es la privatización de la educación y la destrucción de la educación pública".

"Esta emergiendo un peligroso discurso reaccionario. Lo peor que he escuchado: "Díaz Ordaz, dónde estás". Escribió en su cuenta de twitter el ex procurador de justicia e investigador de la UNAM Diego Valadés (@dvaladés).

Muy peligroso ese discurso inquisidor que desde los púlpitos mediáticos apela a la represión contra los maestros y no al debate y el análisis de fondo sobre la raíz del problema . Ex presidentes como Vicente Fox pueden andar muy tranquilos pensando ahora en hacer negocios con la marihuana o Felipe Calderón haciendo no se qué cosa en Harvard, mientras las inquisidoras cabezas parlantes en radio y televisión condenan a los maestros a ser quemados en las llamas del infierno. Siempre tirando hacia abajo, no hacia arriba. Siempre desdibujando y tergiversando la realidad, estigmatizando a quienes entienden la disidencia como patriótica y necesaria ante la imposición del aplanamiento, la estandarización y la estupidización del pensamiento.

Cuando es señalada la luna, dice un proverbio chino, "el bobo se queda viendo el dedo". Muchos son los bobos que se quedan viendo a los maestros como generadores de caos sin entender que son efecto y no causa. La mayoría de sus inquisidores ni siquiera han leído los documentos publicados por la CNTE sobre el por qué de su disidencia .

México requiere urgentemente combatir la causa profunda de su grave enfermedad y no alimentar la obsesión inducida contra un síntoma, la protesta de los maestros  usados estos por el poder como chivos expiatorios.
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