16 de septiembre de 2013

HASTA CHAYOTEROS DE MILENIO tienen que aceptar el ACARREO para el grito del monigote de peña

Arenga ortodoxa - Grupo Milenio:
Los acarreados

El caos que vivió el Zócalo con el desalojo de los maestros contrastó con los colores patrios que pintaron la Plaza de la Constitución 55 horas después. Las banderas, sombreros y la fiesta del Grito de Independencia que culminó con fuegos artificiales que iluminaron el cielo capitalino, suplieron a las carpas del plantón de la CNTE.

La amenaza de que los maestros y otros grupos llegaran al Zócalo a protestar durante el Grito que encabezó Peña no se consumó.

De lo que el Presidente no se salvó fue de la rechifla y una que otra mentada de los asistentes. Unos metros atrás de los invitados VIP, que fueron trasladados en autobuses desde distintos municipios del Estado de México para lanzar porras a Peña y cuyo lugar estaba justo a lado de Palacio Nacional, se encontraban aquellos que esperaron hasta que el Ejecutivo saliera al balcón para comenzar la rechifla.

Gente que dijo ser residente de distintos puntos mexiquenses ocupó los lugares más cercanos al balcón desde donde el Presidente dio su primer Grito. Todos portaban identificadores con el logotipo de la Presidencia de la República, además de aplaudidores y sombreros rojos, que les entregaron a su ingreso al primer cuadro.

Llegaron temprano, les dieron un refrigerio en charolas de unicel y de paso libraron las exhaustivas revisiones al ingreso.

La vigilancia fue extrema y hasta eso reclamaba a gritos la gente cuando Peña salió al balcón.

El agua tampoco fue impedimento para la celebración. La lluvia dio tregua por la tarde, pero una hora antes de la ceremonia oficial arreció. Eso no impidió que la gente siguiera atenta las estrofas de todas las canciones del artista estelar de la noche: Juan Gabriel.

Claves

http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/e1ca515285c1666b345ada04367ddd28


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