9 de septiembre de 2013

Evasión fiscal y Reforma Hacendaria | SinEmbargo Por: Sanjuana Martínez

Evasión fiscal y Reforma Hacendaria | SinEmbargo OPINIÓN:
Por: Sanjuana Martínez - septiembre 9 de 2013 - 0:00
COLUMNAS, Daños colaterales - 8 comentarios



México tiene un nivel de evasión fiscal del 80 por ciento. El año pasado dejó de recaudar 1,782.7 billones de pesos, es decir, un 136 por ciento de sus ingresos tributarios actuales. Esta evasión demuestra algo fundamental: los que más tienen, pagan menos.

Y para demostrarlo sólo hace falta ver la lista de las empresas más ricas de México que evaden sus impuestos, según la propia Comisión de Hacienda. Existen 100 grandes contribuyentes que fueron beneficiados por el gobierno con la devolución o la exención de impuestos, pero el Estado oculta la lista de estos honorables empresarios argumentando el “secreto fiscal”.

Uno de los casos paradigmáticos de empresas beneficiadas por el Programa de Regularización de Adeudos Fiscales, “Ponte al Corriente”, fue Televisa. El Estado le “condonó”  de acuerdo a esta la ley, nada menos que tres mil millones de pesos.

De hecho, esta legislación fue agregada al Artículo Tercero Transitorio de la Ley de Ingresos de la Federación para 2013, que establece las condiciones y requisitos para una condonación de adeudos fiscales de 2007 hacia atrás para beneficiar a los evasores multimillonarios.

Esa es la esencia de la Reforma Hacendaria que Enrique Peña Nieto pretende aprobar. Quiere aumentar y aplicar el IVA en alimentos y medicinas para perjudicar a la mayoría de la población y así seguir manteniendo el régimen de privilegios para los empresarios. El 48 por ciento de las empresas en México son evasores fiscales.

Las cifras de la Comisión de Hacienda son reveladoras: las 30 principales empresas obtuvieron en 2010 ingresos netos totales por dos billones 379 mil 501 millones de pesos, una utilidad bruta de 835 mil 364 millones, y sólo pagaron 99 mil 797 millones de pesos de impuestos. Es decir, estas empresas multimillonarias aportaron sólo el 10 por ciento de sus utilidades, muy por debajo de las tasas que pagan los ciudadanos comunes.

La lista de los privilegiados empieza por Televisa, Telmex, Grupo Modelo, Liverpool, Palacio de Hierro, Bimbo, Grupo Mexico, Femsa, Cemex, Comercial Mexicana, Grupo Saba, Walmart, Bachoco, Kimberly Clark, Elecktra, Iusacel, Maseca, Posadas, Gigante, Herdez, Alfa Sur, Grupo Asur, Aeropuerto del Pacifico y Peñoles, América Móvil, Autlán, AHMSA….

Todas estas empresas, según el reporte de la SAT, se abrazan al método que el gobierno les ofrece para beneficiarlos bajo el concepto de “diferir impuestos”. Pues bien, el año pasado “difirieron” un total de 140 mil 23 millones de pesos.

Los privilegios son tantos que en promedio pagan 74 pesos por impuesto sobre la renta (ISR) y 67 por ciento del IVA. Por ejemplo: Liverpool obtuvo 21 mil 839 millones de pesos de utilidades y pagó vía impuestos “diferidos” sólo dos mil 69 millones. Por su parte, Walmart ganó 74 mil 59 millones y únicamente contribuyó con ocho mil 65 millones en impuestos; el Palacio de Hierro obtuvo una utilidad de seis mil 82 millones de pesos y pagó únicamente 436 millones.

Continuemos con los mexicanos más evasores y patriotas como José Antonio “El Diablo” Fernández, dueño de Femsa, propietaria de la Cervecería Cuauhtémoc quien obtuvo por concepto de ventas totales 169 mil 701.8 millones de pesos, con una utilidad bruta de 70 mil 970 millones, pero pagó al fisco solamente cinco mil 671 millones en impuestos y gracias a la ley hacendaria “difirió” 10 mil 567 millones.

¿Y qué tal el Grupo Posadas, de Gastón Azcárraga?… El señor declaró en concurso mercantil a Mexicana de Aviación en 2010, dejando a sus trabajadores en la ruina, sin pagarles lo que marca la ley con total impunidad, pero realizó ventas por seis mil 531.1 millones de dólares, con una utilidad bruta por 629 millones de pesos. Aunque únicamente enteró 33.2 millones de pesos a Hacienda y gracias a la ley “difirió” el pago de mil 987.2 millones más.

Si de honorables empresarios se trata, tenemos a Lorenzo Zambrano, dueño de Cemex, uno de los más fervientes defensores de la reforma fiscal que lleva décadas beneficiándose de las “leyes” mexicanas, de los “préstamos” fiscales y de “diferir” impuestos. En el 2009 sólo pagó el nueve por ciento de sus ganancias multimillonarias.

El señor Lorenzo Servitje Sendra, dueño de Bimbo, sigue expandiendo su imperio de comida “saludable” e informó de la compra de Sara Lee en España y Portugal, en una operación de 115 millones de euros. Pues bien, en México reportó ventas por 117 mil 163.2 millones de pesos el año pasado, con una utilidad bruta de 61 mil 846.4 millones. ¿Pero adivinen qué?… El gobierno lo benefició y sólo pagó dos mil 362.7 millones y “difirió” impuestos por un total de mil 604 millones de pesos.

Es así como Peña Nieto quiere perpetuar y extender la brecha cada vez más abismal que separa a ricos y pobres. Es su regalo a quienes lo apoyaron para llevarlo a Los Pinos. Su próxima estocada se basa en el aumento y aplicación de IVA a medicinas y alimentos. En eso se basa su reforma, afectar a la clase trabajadora, a la mayoría de los mexicanos y seguir privilegiando a empresas como Altos Hornos de México que el año pasado realizó ventas por 33 mil 346.2 millones, con utilidades por cinco mil 39 millones y sólo reportó 501 millones de contribuciones al fisco.

Por si fuera poco, Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, es el gran monumento a la evasión de impuestos. El último reporte de sus impuestos “diferidos” es de 2009 porque gracias al “secreto profesional” el gobierno lo  protege, exhibe sus altos rendimientos: adeuda en total al fisco 70 mil 659 millones de pesos, por sus empresas Grupo Carso, América Móvil, Telecom, Telmex y Telmex Internacional.

La solución para tener una Reforma Hacendaria digna y equitativa la entiende un niño: hacer pagar los impuestos a los empresarios millonarios, en lugar de aplicar y aumentar el IVA a medicamentos e impuestos. Los mexicanos no podemos seguir aceptando los gasolinazos sentados en el sillón de confort de nuestra casa, ni los aumentos indiscriminados a la canasta básica o los servicios públicos. El caldo de cultivo para la protesta en las calles se sustenta en la injusticia. Y actualmente tenemos un claro ejemplo con otras dos reformas: educativa y energética. Una tercera sería la gota de agua que derramó el vaso.
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